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ZONA RUIDO

Desde que en año 2009 se formase esta banda aragonesa, Wildhorse parece haber tenido como máxima necesidad reivindicar un espacio musical según algunos ya superado por el tiempo, pero plenamente vigente según ellos. Por eso no dudan a la hora de reivindicar tanto en lo musical como en lo estético aquella dorada década de los ochenta, que tan buenos resultados musicales proporcionó a no pocos niveles. En particular en lo que se refería al hardrock más glamouroso. Apuesto a que bandas archiconocidas de aquel tiempo como Poison, Skid Row, Motley Crue, Ratt, etc. podrían encontrarse a día de hoy entre sus referentes más inmediatos, siendo éstas el espejo en el cual mirarse y hasta maquillarse. Ya en la actualidad y en virtud de su imagen bien podría identificárseles al menos en parte con los norteamericanos Steelpanther, banda sin igual en lo que a “revival” de aquella escena se refiere.

Pero interpretaciones obvias a un lado y con el ánimo de incidir un poco más en su propia historia decir que anterior a este “You can´t stop us” Wildhorse editaban en el 2010 un primer trabajo de nombre “Night of excess”. Un álbum aquel publicado cuando todavía la banda se presentaba en formación de cuarteto y en el que ya se dejaba claro el camino por el cual deseaba adentrarse la banda, lográndolo además con un resultado digno. No menos digna resulta su segunda entrega que lógicamente discurre por la misma senda, dispuesta a abanderar y hacer suyos todos los signos y clichés propios del estilo. En sus composiciones si bien prima el hardrock glamouroso como hilo conductor tampoco es desdeñable la existencia de elementos más característicos del metal clásico, en particular de la NWOBHM. Al fin y al cabo hay quien afirma que nunca ninguna de las dos concepciones permanecieron ajenas la una de la otra. El tema que da título al disco bien podría ser un ejemplo de ello. También y quizá a ello contribuya el tono sobrio que aporta con su manera de cantar Carlos Calvo, su vocalista y guitarra solista, que incorpora ciertos ramalazos próximos a grupos tangenciales como Pearl Jam. Basta escuchar los temas más lentos, como ”I´ll run for you” o “Love again”. La combinación es aparentemente compleja pero efectiva en su caso. “You can´t stop us” se abre con un fulminante “Fast driving” con un gran riff perfectamente digno de los más fructíferos Nikki Six y compañía. “Morning boyfriend” les sitúa en aquel plano donde el resultado musical y estético parecen encajar mejor. “Desert Jungle” parece sumar una nueva influencia como es la del más atractivo punk rock. La van heliana quizá entre otras cosas por el elevado protagonismo de los teclados “Star” les sirve para despedir este segundo álbum.

En definitiva, un buen y variado trabajo, con nueve atractivas composiciones, parido por músicos jóvenes, acompañado de una producción que sin ser la ideal tampoco desmerece el resultado final para una banda que reivindica un espacio propio y seguro que merecido dentro de la escena nacional, y quien sabe si con la posibilidad de encontrarla también más allá de estas fronteras, aprovechando el hecho de que se expresen en inglés. Ellos tienen claro que nadie puede pararles, que así sea.

Por: Emile Henry
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WILDHORSE – Night of Excess, 2010

Posted on 17 February 2011 by Rubén Calvo
Ya de primeras, con una portada muy al estilo del Look What The Cat Dragged In de POISON con colores propios del Night Songs de CINDERELLA, y un título que recuerda al Excess All Areas de SHY, estos zaragozanos nos señalan el recorrido de una y cien noches de excesos, producidos en la década dorada de los 80’s, y recuperados en los tiempos actuales. Aquellos discos señalados datan de 1986 y 1987, y es precisamente ese lapso de tiempo el protagonista de ese homenaje particular de WILDHORSE: finales de la década de discos como Trick Or Treat de FASTWAY, Dancing Undercover de RATT, Night of Passion de MAD MAX o A Matter Of Attitude de FATE.
Sabor añejo, una estética de pelos cardados y mallas de leopardo, mezcla de virilidad y feminidad tan propias de un Kip Winger o Paul Stanley, unido a una propuesta musical coherente con sus pintas, hacen de este Night of Excess un producto bastante interesante para oídos acostumbrados al hard & heavy ochentero, para amantes de grupos tan dispares pero con tantas cosas en común, como WHITE LION, BONFIRE, MYDRA, AFTER HOURS o NO EXQZE.
wildhorse03No he sido muy partidario de utilizar nunca en mi vida el término glam metal para definir a un grupo musicalmente. Personalmente pienso que es una etiqueta para definir una banda en términos estéticos, pero lo que sí es cierto es que muchas de estas bandas compartían estilo o subgéneros musicales. Dentro del amplio espectro de glam podríamos encontrar a grupos tan dispares entre sí como DEF LEPPARD, MOTLEY CRUE, VINNIE VINCENT, KISS o SLAUGHTER, compartiendo patrones básicos liderados por la melodía y el sentimiento, por ese que queda marcado en distancias cortas, del que invita a dejar el taburete de la barra del bar y acercarse a la chica más guapa del garito.
Todo esto lo transmite WILDHORSE, con algún acercamiento al heavy metal como en He Thinks He Is a Rebel donde se ven influencias de los JUDAS PRIEST de principios de los 80’s, pero anclado en el hard tan propio de Night of Excess, corte que da título al disco y que recuerda bastante a POISON y generando mil y una (que dirían Tony, Juanjo Melero , Carlos Raya y cía) sensaciones en la preciosa balada Stranger.
wildhorse02Por otra parte tenemos ese hard americano, rollo USA 80’s, en The Father of the Blood Storm, y el estribillo fácil (¿por qué lo sencillo suele tener sentido peyorativo?) en We Want Rock, con un puente hacia éste y unos coros bastante interesantes.
Fly With Me es otra balada cargada de miradas furtivas, que se repiten en One for Two, agotando el espacio para las baladas y medio tiempos en el disco en mitad del tema. Éste se acelera y transfiere un fuerte sentimiento US Metal 80’s a Night Riders, al menos en la parte inicial más pausada. La adrenalina se manifiesta después con un cierto rollo JUDAS inmediatamente pre-painkillerianos.
Volvemos a los riffs pausados en otra interesante composición como This is the Price I Have to Pay (to Play Rock ‘N’ Roll), nuevo y perseverante medio tiempo que desemboca en el final Wild Horse, rockandrollero y con ciertos toques AC / DC y CINDERELLA, dando un acabado musical al disco muy notable, como también se lo transfiere el sobresaliente libreto (no exento de las letras y fotos de los componentes del grupo). Algo, por cierto, que no consigue la producción y sonido. Con un mejor sonido, con más cuerpo, el resultado sería bastante mejor. Pero me quedo con el trabajo estrictamente musical de la banda. Por eso mismo, y por sus pintas y actitud, recuperando la magia de los pelos cardados, espero el día cercano de ver a esta gente en directo. ¡The wild horse runnin’ wild!
Wildhorse, escucharé ese disco con atención. Solo el nombre del grupo…, es tan sugerente… Gracias por el enlace.

Hay una cosa que está clara para el mundo de la música y, más concretamente, para el mundo del heavy metal y el hard rock… Los 80 fueron una época dorada como pocas volverán a haber en lo que a creatividad, nuevos estilos y presencia del sentimiento del rock se refiere. Allí eclosionaron y se diversificaron multitud de estilos procedentes de una década de los 70 totalmente experimental y que se encargó de sentar ciertas bases que más tarde explotarían en estilos como el hard rock, el heavy metal, el power metal, thrash metal… y así hasta el infinito que es la música hoy en día y, entre todos ellos, también el Glam Rock o Glam Metal, el estilo que ahora nos ocupa y que forma parte de la imagen central de los zaragozanos WILDHORSE y su primer LP “Night of Excess”.

No hay duda alguna de que WILDHORSE extraen la imagen de referentes como NEW YORK DOLLS y se la llevan a terrenos de TWISTED SISTER, SKID ROW, POISON o CINDERELLA. Basta con echarle un vistazo a la portada… 30 años después de su nacimiento, y cuando la estética parece estar totalmente abandonada o, al menos, poco presente en nuestros escenarios cotidianos, los zaragozanos recuperan al 100% el maquillaje, el pelo ligeramente cardado y la ropa ajustada, favoreciendo una ambigüedad sexual fundamental para crear el ambiente que dote de actitud a la banda de cara a quienes escuchamos, una parte indispensable en esta ocasión.

Musicalmente WILDHORSE mantienen todos los estereotipos de las bandas citadas pero le añaden un ligero toque más asequible y personal, un toque que, en cierto modo, actualiza la versión del Glam rock que hacen para traerlo a nuestros días y ofrecer una cara bastante equilibrada entre el exceso y la energía y el sentimiento y la sensibilidad. De nuevo, ambiguos a la hora de presentarse ante nosotros con sus composiciones.

He de decir que cuesta hacerse en los primeros temas con la personal forma de interpretar el inglés de Carlos Calvo. Tanto es así que durante los primeros temas hay cierta zozobra en nuestros oídos dado que “He Thinks he is a rebel”, tema musicalmente perfecto para abrir y llevarnos a su terreno, suena algo atropellado en la parte lírica, poco depurado en sus frases y con un inglés algo duro a mi entender. Pero conforme vamos entrando en la dinámica de WILDHORSE, en la personal voz grave de Carlos y el maravilloso trabajo que realizan tanto David como Carlos a las guitarras en todo momento (tanto en las acústicas como en las eléctricas), sin duda las estrellas que ilumina este “Night of excess”, uno va haciéndose con la banda y asimilando ese rollo a lo DEF LEPPARD con influencias acedecianas y referencias a otros grupos como VIXEN o WHITE LION.

De nuestra escucha destacan, sobre todo, “Night of excess” y “We want rock” si lo que buscamos son singles que presentar ante una audiencia desconocida y primeriza con la banda, pero si nos centramos más en las composiciones del álbum la cosa mejorará y mucho al atender a cosas como la preciosa y a la vez potente “Stranger”, el maravilloso ritmo que coge “This is the price I have to pay” o su sudecesora “Wild Horse”, el tema más vibrante y eléctrico de todo el plástico en lo que a guitarras se refiere. En todos ellos, y en sus compañeros de disco, además, el sonido es claro y nítido, dotado de una producción de primer nivel aunque, en opinión personal, diría que quizás demasiado claro y nítido, faltándole algo de suciedad en algún momento que le aporte más garra y feeling, algo de unión entre los diferentes instrumentos.

En definitiva, un disco que suena muy clásico y en ocasiones también actual, con muy buenas composiciones y alguna que otra algo más irregular, lleno de actitud por doquier, de mayas de leopardo y de ambigüedad, lleno de sentimiento en sus letras pero también de excesos y desfases, de cosas tremendamente personales e identificativas de la banda y algunos otros detalles, como el hecho de sonar más convincentes en algunos cortes determinantes (véase el primer tema o el propio “We want rock”), a mejorar en el futuro, un futuro que para WILDHORSE es una continua mirada al pasado. Así pues, si eres de los que siguen mirando al pasado con el rabillo del ojo puesto en el 2011 por si algo nuevo merece la pena… quizás un oído a los zaragozanos no te vendría nada mal. Puede que te sorprenda la autenticidad y la sinceridad con la que afrontan su devoción por el estilo, al que además le dan un toque ciertamente diferente e intransferible.

Daniel Velasco Alonso (METALCRY)
Puntuación: 7,2