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Hay una cosa que está clara para el mundo de la música y, más concretamente, para el mundo del heavy metal y el hard rock… Los 80 fueron una época dorada como pocas volverán a haber en lo que a creatividad, nuevos estilos y presencia del sentimiento del rock se refiere. Allí eclosionaron y se diversificaron multitud de estilos procedentes de una década de los 70 totalmente experimental y que se encargó de sentar ciertas bases que más tarde explotarían en estilos como el hard rock, el heavy metal, el power metal, thrash metal… y así hasta el infinito que es la música hoy en día y, entre todos ellos, también el Glam Rock o Glam Metal, el estilo que ahora nos ocupa y que forma parte de la imagen central de los zaragozanos WILDHORSE y su primer LP “Night of Excess”.

No hay duda alguna de que WILDHORSE extraen la imagen de referentes como NEW YORK DOLLS y se la llevan a terrenos de TWISTED SISTER, SKID ROW, POISON o CINDERELLA. Basta con echarle un vistazo a la portada… 30 años después de su nacimiento, y cuando la estética parece estar totalmente abandonada o, al menos, poco presente en nuestros escenarios cotidianos, los zaragozanos recuperan al 100% el maquillaje, el pelo ligeramente cardado y la ropa ajustada, favoreciendo una ambigüedad sexual fundamental para crear el ambiente que dote de actitud a la banda de cara a quienes escuchamos, una parte indispensable en esta ocasión.

Musicalmente WILDHORSE mantienen todos los estereotipos de las bandas citadas pero le añaden un ligero toque más asequible y personal, un toque que, en cierto modo, actualiza la versión del Glam rock que hacen para traerlo a nuestros días y ofrecer una cara bastante equilibrada entre el exceso y la energía y el sentimiento y la sensibilidad. De nuevo, ambiguos a la hora de presentarse ante nosotros con sus composiciones.

He de decir que cuesta hacerse en los primeros temas con la personal forma de interpretar el inglés de Carlos Calvo. Tanto es así que durante los primeros temas hay cierta zozobra en nuestros oídos dado que “He Thinks he is a rebel”, tema musicalmente perfecto para abrir y llevarnos a su terreno, suena algo atropellado en la parte lírica, poco depurado en sus frases y con un inglés algo duro a mi entender. Pero conforme vamos entrando en la dinámica de WILDHORSE, en la personal voz grave de Carlos y el maravilloso trabajo que realizan tanto David como Carlos a las guitarras en todo momento (tanto en las acústicas como en las eléctricas), sin duda las estrellas que ilumina este “Night of excess”, uno va haciéndose con la banda y asimilando ese rollo a lo DEF LEPPARD con influencias acedecianas y referencias a otros grupos como VIXEN o WHITE LION.

De nuestra escucha destacan, sobre todo, “Night of excess” y “We want rock” si lo que buscamos son singles que presentar ante una audiencia desconocida y primeriza con la banda, pero si nos centramos más en las composiciones del álbum la cosa mejorará y mucho al atender a cosas como la preciosa y a la vez potente “Stranger”, el maravilloso ritmo que coge “This is the price I have to pay” o su sudecesora “Wild Horse”, el tema más vibrante y eléctrico de todo el plástico en lo que a guitarras se refiere. En todos ellos, y en sus compañeros de disco, además, el sonido es claro y nítido, dotado de una producción de primer nivel aunque, en opinión personal, diría que quizás demasiado claro y nítido, faltándole algo de suciedad en algún momento que le aporte más garra y feeling, algo de unión entre los diferentes instrumentos.

En definitiva, un disco que suena muy clásico y en ocasiones también actual, con muy buenas composiciones y alguna que otra algo más irregular, lleno de actitud por doquier, de mayas de leopardo y de ambigüedad, lleno de sentimiento en sus letras pero también de excesos y desfases, de cosas tremendamente personales e identificativas de la banda y algunos otros detalles, como el hecho de sonar más convincentes en algunos cortes determinantes (véase el primer tema o el propio “We want rock”), a mejorar en el futuro, un futuro que para WILDHORSE es una continua mirada al pasado. Así pues, si eres de los que siguen mirando al pasado con el rabillo del ojo puesto en el 2011 por si algo nuevo merece la pena… quizás un oído a los zaragozanos no te vendría nada mal. Puede que te sorprenda la autenticidad y la sinceridad con la que afrontan su devoción por el estilo, al que además le dan un toque ciertamente diferente e intransferible.

Daniel Velasco Alonso (METALCRY)
Puntuación: 7,2

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